(punto aparte) Apariencias... vacías
Este es un "punto aparte", un "stop n´ go" para ponerle soda a todo este clima electoral y cargado en que estamos situados actualmente: esto es un poco más de "estupidez para distraer nuestras mentes", así que "orgullosamente colaboraré en distraerlos un par de minutos (dependerá de la capacidad del lector y de su rapidez para leer y aprehender esto) con un plus más de kerosene para Kemarles el cerebro... o lo que les quede". Por lo que viene pido disculpas anticipadas, sé que no está a la altura a simple vista y que parecerá "demasiado burdo" pero solo es así para lectores dormidos; los "entendidos" verán que detrás de la niebla de la Londres Victoriana caminaba listo para clavarle el puñal por la espalda a alguien cercano nada más y nada menos que Jack el Destripador.... en busca de prostitutas (la gran pregunta es: ¿eran prostitutas realmente o él las trataba como prostitutas y las usaba; adornándolas, mintiéndoles, engañándolas, nuevamente usándolas hasta que se aburría y ahí... zass! ?... planteo la diyuntiva, nada más).
Gran Hermano ("Big Brother" para algunos, "1984" para otros y "Brave New World" para los de más atrás) es el programa "top"; ese que rompe ratings, ese del que se habla todo el tiempo, ese del cual es difícil escapar incluso si ni siquiera se lo vio una sola vez en la vida (sí, ni siquiera una vez a pesar de las varias temporadas que se han hecho y por lo que se vislumbra continuarán hasta el infinito); es definitivamente un fenómeno que invade nuestras mentes, nuestros cuerpos, nuestros looks, nuestros momentos libres, nuestros momentos ocupados, la invasión es total... aquí pueden tomarse caminos distintos: 1-sufrir esta invasiva situación 2-relajarse y disfrutarla sin pensar demasiado (como hace "la mayoría") 3-divertirse y sorprenderse desde una visión... "crítica" (sí, la humildad va entre comillas) 4-otras (categoría residual)
La opción 1 es la más justa y admirable, pero es demasiado sentida y nos lleva a un análisis serio cuyas conclusiones seguramente serían, otra vez, demasiado preocupantes sobre nosotros mismos o mejor dicho "sobre los que miran y quedan cautivos de este tipo de programas" (a los que se suman Bailando por un Sueño -donde se ridiculiza la protesta y crisis social vaciando de contenido y cooptando a lo que debería ser un sector duro... sorprende... o quizá no tanto... pero la capacidad del sistema es sencillamente, y lamentablemente, increíble-, Cantando por un Sueño y demás que en este momento, por suerte, no recuerdo). La opción 2 es la más vulgar seguramente, pero también la más mediocre: quedarse en esta elección es por demás denigrante (obviamente desde mí punto de vista) pero para otros es una opción más que válida, por tal motivo es que es respetable como opción. Pero debo agregar que este post es en parte sobre uds., pero sobre alguno en particular. Como dato estadístico, el target de la opción 2 suele ser o la típica "señora de barrio" fanática de los chimentos o el pibe/a frívolo/a que se siente "re inteligente", de vanguardia, que se ve facherito/a y por eso probó (obviamente sin éxito) por el modelaje, con valores deleznables y completamente materiales (Weber diría que el dinero se ha convertido en su nuevo Dios), con concepciones y criterios puramente estéticos y vacíos, intentando "salir del molde"... pero que finalmente no logra salir de su burbuja de chico/a de zona norte de GBA (San Isidro suele ser "el" lugar con frecuencia) y que por todo el complejo que esto le genera busca romper con el mundo banal: se inmiscuye en un mundo intelectual o universitario para demostrarse y demostrarle al mundo (sí, la soberbia suele ser un factor infaltable y fundamental) que puede mucho más de lo que aparenta. Pero finalmente elige la opción 2. Aunque vocifere en ciertos círculos mensajes "criticos" (sí, la ironía también queda bien entre comillas). La opción 3 es otra posibilidad y quizá más interesante que las anteriormente mencionadas. Mirar. Escuchar. Acumular. Y luego de experimentar diversas sensaciones, como explotar en llanto por lo que se ve, se escucha o se comenta con fervor; o quizá explotar en una carcajada infinita por lo que se ve, se escucha o se comenta con fervor....,luego de todo eso, hacer una crítica seria o como esta que estoy escribiendo y que ud está leyendo a menos que se haya aburrido por ser tan largo mi comentario, por ser muy aburrido y quizá incomprensible para ud o porque ud ha elegido la opción 2 y obviamente no entiende nada de lo que estoy diciendo (todo esto es sin ánimo de ofender, no se pretende herir susceptibilidades de ningún tipo, gracias). La opción 4 es la categoría residual y por lo tanto con un gran porcentaje de aceptación, pero por ser muy diverso su espectro, suele perder especificidad y profundidad.
Para cerrar este comentario por demás extenso, dejo la imagen de uno de los participantes de un Gran Hermano. El poder de la televisión y de la estupidez suelen ser extremadamente inflamables si se combinan. Tanto, que aquellos que eligen la opción 2 tienen problemas al verse reflejados en "la tele" y ello puede traer serios problemas de identidad o profundizarlos (generalmente están semi-ocultos) llevando a cometer acciones aún más estúpidas que las que hacen habitualmente para "diferenciarse" de ese alter ego televisivo que amenaza con destruir su imagen fetichizada de "persona inteligente aunque sea un/a cheto/a que viva en zona norte". No más por hoy. Vuelvo a pedir disculpas, pero me ví forzado a escribir esto; es que luego de reírme por horas consideraba justo escribir esto, corriendo el riesgo de ser mal interpretado. No me importa sinceramente. Al final de cuentas, prenda "la tele" y mire... sí, sí, siéntese a mirar que hay mucho para ver, no se pierda nada... que cada segundo vale oro.
Una imagen, es elocuente. Dos imágenes, causan mucha gracia (por su veracidad) y son más que elocuentes.
ESTAS NOMINADO.

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