Where´s your crown King Nothing?

Diferentes caras y caretas (por sobretodas las cosas) para mamíferos que se pelean por el pescuezo que ocupa ese lugar intrínsecamente vacío que todos quieren ocupar pero al que solo unos pocos llegan. Solo los más vivaces, austeros, rapaces, inconcientes y mentirosos... pero con una gran habilidad para la oratoria!!. ¡Virtud retórica esencial! y vital para adormecer a los revoltosos y rebeldes; más que una bella retórica para embelezar a quienes se enorgullecen de su intelectualidad y altura... pero que al final de cuentas caen en las redes más simples tejidas por la araña más traicionera de todas, la que se escabulle entre los objetos más simples y pretende hacerse notar con un tono fanfarrón y pedante. Oratoria barata vestida de Versace. Plata? Oro? ¡Bijouterie nena! ¡Barata bijouterie!.
La carrera es larga y el camino tortuoso, todos lo saben y lo dificultan aún más. La esencia es no tener códigos. "El código fue hecho para romperse", ese parece ser el lema imperante. Paradójico para un liberalismo ortodoxamente poco liberal. Contrariamente liberal, pero que a la vez coquetea profundamente con el liberalismo del que tanto reniega y critica a sus espaldas continuamente. Falsamente. Maquiavélicamente. El premio final amerita tal ruptura. El quiebre es necesario, así se justifican. Es tan grande que todo esfuerzo vale la pena para conseguir la corona. Esa corona es sagrada. Cetro mágico y omnipotente. Fuente del poder de decisión. Vértebra central para el control hegemónico mental y actitudinal. Pantalla de poder y poder que se refleja en todos los ámbitos de la realidad. Desde lo individual a lo colectivo, desde lo meramente individual hasta lo complejamente colectivo. Desde allí todo se ve. O al menos todo puede verse aunque algunos se hayan perdido la oportunidad de hacerlo.
El poder es cegador y atrayente. Seduce como nada en este mundo. Convierte a su beneficiario en el más viril ser dentro del territorio en ese momento único en donde tiempo y espacio se entrecruzan y se convierten en uno solo; síntesis superadora en el acto electoral. Coronación de una verdad dominguera, pasional y tediosa que se reproduce de tanto en tanto. Una vez consumado el acto todo puede cambiar. Las cosas ya no serán como antes. Todo cambiará. Dependerá de quién tome las riendas y se coloque la corona. Ahí el elegido se unifica con sus seguidores en una relación mediada por la Corona. Para mantenerse será esencial su poder de retórica demostrado antes. Ahora deberá conservarlo.
¡Pan y circo!
¡Pan y circo!
¡Pan y circo!
¡Pan y circo!
Pero hay veces que ese poder no se consuma fielmente, sino que todo funciona a la manera de un gran engaño pensado o armado por una mente macabra y perversa con una intencionalidad ocultamente visible. Obviamente visible. Repugnantemente visible. Técnicamente perfecta y antitética, por lo cual se destaca su antiestética. Profano intento artístico que se aleja de todo arte real y que rebalza de sinsentidos bellos concatenados en un sofisticado sofisma. En estos casos se destaca que falta un verdadero ser para poseer la Corona; todo lo que se posee es un premio vacío. Sin poder real. Un Rey sin cetro, sin capa y sin espada. Un Rey-lacayo que solo conserva su poder gracias al pan y al bufón que entretiene a los que ni siquiera tienen para comer, calmándolos y dejándolos satisfechos aún con las barrigas vacías...
Pero hay veces que ese poder no se consuma fielmente, sino que todo funciona a la manera de un gran engaño pensado o armado por una mente macabra y perversa con una intencionalidad ocultamente visible. Obviamente visible. Repugnantemente visible. Técnicamente perfecta y antitética, por lo cual se destaca su antiestética. Profano intento artístico que se aleja de todo arte real y que rebalza de sinsentidos bellos concatenados en un sofisticado sofisma. En estos casos se destaca que falta un verdadero ser para poseer la Corona; todo lo que se posee es un premio vacío. Sin poder real. Un Rey sin cetro, sin capa y sin espada. Un Rey-lacayo que solo conserva su poder gracias al pan y al bufón que entretiene a los que ni siquiera tienen para comer, calmándolos y dejándolos satisfechos aún con las barrigas vacías...
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