El Hijo del Poder

Pan y circo. Frase ya citada en un comentario anterior en el presente Blog, pero eso no impide que vuelva a ser incluida otra vez y quizá otra vez más en una futura publicación. Su evidente significación y actualidad hacen que sea inevitable incluirla. "El expendedor de cartones" ha sido muy astuto en apoderarse de uno de los payasos más importantes del circo y a pesar de sus rutilantes fracasos en sus inicios ha sabido, a fuerza de poder dicen algunos a fuerza de billetes dicen otros -pero quién sabe la verdad...?-, hacerse de un lugar privilegiado en las esferas de poder y de decisión. Ha demostrado ser un personaje astuto sabiendo esquivar las dificultades que acarrea a un político tener menos carisma que un clavo oxidado. Se ha dado el gusto y el lujo, cargado de impunidad, de pasarse de un partido a otro sin que la inmensa mayoría del "pueblo" notase cambio alguno, de pactar con el Demonio a estar con serviles monstruos demoníacos, de comer pizza con champagne a un simple pero tradicional plátano. Ese es el muchacho en cuestión. Siempre elegante, fiel a su alcurnia. Con un tonito despreciable; pedante, soberbio, arrogante, absolutamente engreído, indiferente y asquerosamente histérico. Hijo del poder. HdP. Del poder económico que ha tenido relaciones carnales con el poder político a escondidas de la población pero a la vista de todo observador atento y coherente. Esa nefasta unión dio origen a toda una corriente que nos ha dominado y conducido desde entonces. Nos han guiado así, a la pobreza, a la marginación, al sufrimiento, a la exclusión, nos han enterrado aún más en el subdesarrollo y la miseria. Esa nefasta unión ha prolongado el poder de una generación traspasándoselo a sus hijos y entre ambos lo han firmado; los primeros, la primer generación, han firmado con sangre ajena el pacto que nos condena a la miseria; y los segundos, sus hijos, lo han reafirmado con una lapicera made in Taiwán. Le han dado solemnidad a un pacto que desde un comienzo fue inicuo, falso, putrefacto y putrefactor de todos sus firmantes como así también de todos los que se ven afectados por él: entonces, de una forma u otra, todos.
Este hijo del poder es quién desde hace poco tiempo se va incrustando poco a poco en las esferas del poder. Para ello se ha valido del circo. Ese ha sido su trampolín. Y le ha dado excelentes resultados. Lo ha colocado en "primera división". Pero lo sorprendente es como este ser poco simpático continúa desde su posición de cirquero manipulando ciertos resortes de poder para imponer (no implementar, sino imponer) su visión totalizante del mundo. Todos conocen sus pocos dotes políticos y estratégicos. Pero una "buena gestión" en su circo lo rodeó de una aureola de buen administrador. Algunos cuantos han comprado su discurso hecho por quién sabe quién pero seguro que no por él mismo. No tiene esos dones maquiavélicos. Es Lockeano pero sin saberlo. Es un berreta divulgador de fascistoides ideas "Huntingtoneanas" pero que jamás ha leído a Huntington (probablemente tampoco lo hubiese entendido), ni siquiera lo conoce.
A fin de cuentas es un empresario obediente y parlanchín que escucha a su séquito de profesionales con los que se ha rodeado (ahí ha demostrado su inteligencia salvajemente competitiva propia del ámbito empresarial) y que con una imagen falsa y mentirosa ha atraído a sectores que deberían aborrecerlo. ¡Gente que lo sigue porque no se dan cuenta que un ser de esta calaña en un puesto ejecutivo solo los eliminaría del mapa!. ¡Cuando habla no lo hace para Uds.!¡Lo hace contra Uds.!¡Vds. son el problema a erradicar desde su altiva mirada! ¡Vds. no son parte de "su" modelo de sociedad! ¡Esta sociedad que pregona no cuenta con Uds.!¡Para que ese modelo funcione Uds. no deben estar más o por lo menos no deben estar a la vista! . . .
Este personaje poco democrático representa a la vieja derecha conservadora y extremadamente reaccionaria que se quedó sin una expresión política personificada en una persona de su nivel cultural (no olvidemos a hombres patilludos y emponchados provenientes desde el lejano oeste que pertenecían a esta misma expresión política). Él camina por el mismo sendero que sus antepasados. Es uno de los Hijos del Poder. Se ha criado dentro de los círculos de poder y solo piensa en ellos cuando habla, y también cuando calla.
La ambición lo ha guiado hacia la política cuando no tenía necesidad de involucrarse en ella. Poco a poco ha ido consiguiendo sus objetivos... En poco tiempo ha llegado demasiado lejos. Eso demuestra que posee el apoyo de sectores que han sido de los más despreciables y perjudiciales para nuestro país en el pasado... pero que todavía están presentes. Están agazapados. Están enmascarados. Están esperando una nueva oportunidad. Ahora se cubren con el bondadoso cáliz que brinda el manto democrático. Pero sus ideas son las mismas de siempre. Ellos no han cambiado. No les importa nada ni nadie. Son solo ellos. Es solo él. Su forma de jugar este juego se ha adaptado a los nuevos tiempos pero solo por conveniencia, no por convicción. Este personaje es una excelente oportunidad para ellos de volver a los núcleos de decisión aprovechándose de los beneficios del régimen democrático. Depende del espectador no dejarse engañar por la trama de esta mediocre obra de teatro caracterizada por personajes bizarros y mentirosos; con diálogos esbirros y vergonzantes por su falta de contenido y veracidad; con un público que es forzado a ver semejante paparruchada pero que al final de cuentas . . . tiene el poder y es quién decide.
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